Aprovechando un viaje familiar a la bellísima y siempre fascinante ciudad de Granada, quiero haceros participes de una experiencia vivida, que ha dejado huella en mi espíritu soñador.

En el siempre enigmático y sorprendente barrio del Albaycin, me topo con un amigo de mi hija, un ser entrañable, un hombre joven en cuanto a edad, pero con la sabiduría de pertenecer a otros tiempos; y es que creo firmemente, que algún “gen” de sus antepasados nazaries, se guareció en ese precioso “lugar granaino” para no ser expulsado cuando se produjo la conquista de la ciudad en 1942 por los Reyes Católicos.

Y que fué de él ?…Pues que transcurridos los años..y los siglos, “reapareció” en la figura de Gonzalo Beas; su vocación es el arte y la creación de piezas nazaries, ( ya que lo que el hace, no se le puede llamar profesión, pues va mucho mas allá de considerarlo un trabajo ).

Tuve la inmensa suerte de charlar un rato con el, y disfrutar en la intimidad de su taller, viéndole moldear con maestría yesos iguales a los que en su día ornamentaron los palacios en La Alhambra y colorearlos con lazurita pura (piedra de lapislázuli) usada con temple al huevo y el dorado siempre bañado con oro en lámina, pieza a pieza y con un pulso y una paciencia infinita.

Salí de su taller al exterior, la Plaza de Ali-Atar (Aliatar) legendario caudillo nazarí, suegro del sultán Boabdil, feliz, y transportado a la época esplendorosa de la bellísima Granada como por arte de mágia, y con un tesoro para mi, como fué el obsequio de Gonzalo de una de sus creaciones, que ya luce colgado en un lugar preferente en mi casa.

Gracias amigo Gonzalo, por ese ratito tan bueno que me diste.
Si Dios y Alá quieren, nos seguiremos viendo en tu taller de AL AIRE ART, cada vez que regrese a GRANADA !!!